JOAQUÍN SABINA Y LA PIEL DE GALLINA DE TORO – CORDOBA 11DIC09


Desde el inicio para que no queden dudas: Sabina me lo conozco. Lo paladeo. Me envenenó mi hermano Jesús cuando escuchaba en el viejo casete de casa aquello de “morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres”. Esa fue mi bandera de enganche. Me gustaba esa idea. Me sigue gustando. Además, en esa época de definición que se llama adolescencia, se parió “19 días y 500 noches”. Si multiplicara esos dos números no alcanzaría a la cifra de veces que me lo escuchado. Y a partir de ahí, su pasado de mandragoras, princesas y pactos entre caballeros; sus libros de poemas; el infarto cerebral que casi le deja seco; sus columnas en Interviú, su gusto por gustarse en demasía; sus entrevistas y clichés repetidos…su saberse tan admirado por tipos como yo que me saturó cuando supe que sacaba nuevo disco. Entre El País, webs de incondicionales y el adelanto de “Tiramisú de Limón” estuve a punto de desertar. Se me atragantó. La digestión se me hacía pesada. Duró poco. Un día en la emisora, tras un par de gatillazos previos, empecé a tarear el estribillo en el que Pereza, Guti y Serrat (vaya combinación) ponen los coros. Me lo dijo Super: “al final te va a molar”. Ese fue el clic. Acto seguido mi hermano me pasa el CD y cuando tres días después me sabía las letras de practicamente todas las canciones me dí cuenta de que ya no había vuelta atrás.

La gira de “Vinagre y Rosas” me llama. Córdoba, viernes 11 de diciembre, fue la respuesta. Reconciliación total. Sólo un pero para la organización. Y grande. ¿Por qué no pude pasar a la pista del pabellón de Vistalegre con mi cubalitro de Havana con limón? “En las gradas, sí; pero aquí no”, me comentó el segurata. Pues, díganlo en la barra. O, qué narices, ¿en base a qué toman esa decisión?. Me cabrée. Duró poco. Hasta que se apagaron las luces y se oyeron los acordes del single de presentación. “Te lo he dicho Isi, tenía que empezar así con Tiramisú”, me gritaba abrazado a mí mi hermano. Arrancaban dos horas y media de intimidad con 8.000 personas al lado. Esa es la magía de Sabina. Al menos, la que creo compartimos muchos. Lo noté en la ciudad de la Mezquita. A ella le dedicó uno de los multiples sonetos y versos con los que salpicó el repertorio. En un momento dijo “subirse al escenario, es un sacramento”. Escucharle en directo, para los fieles, es ir a misa de 12 por seguir el paralelismo del que gusta (y me gusta) hacer metáfora.

Esos son los fogonazos, ironías, retruecanos, dobles sentidos que preñan su repertorio de letras y que visten musicalmente los maestros (Pancho) Varona y (Antonio) García de Diego. Grandes, muy grandes. Maridan a la perfección. Cuajó también la nueva corista que sustituye a Olga Román. La entrada coplera de “Sin Embargo” emocionó. De su nonbre no me acuerdo, de su voz sí. Como guardaré la versión más rockera del “Caso de la rubia platino”, una autentica pelicula de intriga cantada en apenas 5 minutos. Alsúa la firmó y se atrevió a dar la réplica en “Llueve sobre mojado”, mítico vastago del matrimonio-divorcio Sabina-Paéz. Para mi bául de los recuerdos también quedarán los coros de “Princesa”; los arreglos de una nueva versión de “Calle Melancolía”; los pases que me aminó a bailar “19 días y 500 noches”, el grito de saber que la “Magadalena” es la más puta de todas las señoras y las más puta de las señoras; volver a encontrame con las “Aves de Paso” que no dudaban que no dolían. Y de las nuevas reconocer que es mejor pisar “Cristales de Bohemia” si te rompen el corazón; que un “Parte Metereológico” puede definir con gracía las tiranteces del juego llamado amor y que las “Embustera”s tienen en su sabor agridulce más regusto que las pijas de ciudad. Y cómo no, el toque mariachi anudado entre “Contigo” y “Nos dieron las diez”. Ahí me derrumbe. Menos mal que me sostuvieron las caderas acompasadas de mi chica. Gracias, Irene. Gracias, Jesús. Gracías, Sabina. Y gracias al pleno de diciembre que me dejó el tiempo suficiente para ordenar lo que para mi, me y comnigo ha sido el mejor concierto donde he estado como testigo.

Para que no queden dudas tampoco al final: en Sabina me gusta reconocerme. Lo paladeo. Y me deja con ganas de más. Sin ir más lejos, esta noche, en pongamos que hablo de Madrid.

Pd: Las fotos son recursos de Internet, lo siento. Las mías son de poca calidad informativa y demasiada efusividad

Pd 2: Super, el próximo post será defendiendo el pachangueo, el reggaeton o a Georgi Dann ;)

Isidro López de Toro

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2 comentarios to “JOAQUÍN SABINA Y LA PIEL DE GALLINA DE TORO – CORDOBA 11DIC09”

  1. La firma de Isidro L.T unida a los copitos de nieve que caen de la pantalla y a un nombre como es el de Joaquín Sabina hacen de este post algo irresistible…más si cabe que un buen tiramisú, eso sí, de chocolate :D

  2. Isidro López de Toro Says:

    Gracias, Mery…Compruebo que no va a hacer falta pagar para tener al menos un comentario positivo, je,je,je…Para corresponder sería lo suyo un post con la implicación de Pereza en “Vinagre y Rosas”…En tu tejado está la pelotica…El viernes nos vemos, 1 besico

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